Fuerza Hispana,  steemit

Mi tétrica historia, concurso de escritura

La historia

Hace algunos años fui un pequeño joven, sin malicia, – lleno de vida – , vida que me fue arrebatada a los 16 años, ese fue mi regalo de cumpleaños, ese fue mi premio por tres años de tortura y dolor, de sufrimiento y desesperación, esta es mi tétrica historia.

Algunas personas nacemos con un don inherente que nos lleva a la naturaleza, la libertad de sentir el aire fresco del bosque llenando nuestros pulmones se convierte en algo básico y sumamente necesario, cada vez que recuerdo el aroma me siento extasiado, el perfume de arboles tan emblemáticos como el pino o el cedro, altera mis sentidos.

Así fue como me extravié dejando a mi familia, esa tarde buscaba pequeños insectos para añadirlos a mi colección, deseaba ser un biólogo reconocido cuando fuera grande, pues sinceramente cría que todos los seres humanos y los animales, grandes o pequeños, merecían respeto y admiración, – me equivoqué – .

Mi tétrica historia de dolor

Sólo y apartado de la civilización, en lo profundo del bosque donde no llega la luz solar, existen horrores que se ocultan a simple vista, y no es que se oculten como tal, pues normalmente no nos acercamos a lugares tan sombríos, ese fue otro error que cometí.

Por extraño que parezca seguí ese camino que llevaba a la nada, parecía antiguo y muy pocas veces transitado, un nuevo ecosistema surgía de entre los matorrales a un costado del camino y fue lo que me mantuvo tan ocupado – admirando – alejándome de la realidad.

Sólo recuerdo que veía una hermosa telaraña, lo siguiente que recuerdo es despertar en medio de un cuarto frío y oscuro, con un dolor insoportable en mi cabeza y en mi espalda baja, ¿Qué es ésto? – me preguntaba – .

El tiempo transcurría y el dolor en mi espalda aumentaba, fue cuando ya un poco mas consiente pues la droga que me administraron comenzaba a abandonar mi cuerpo, pude sentir la herida que alguien había infligido en mí, las costuras indicaban que algo fue introducido o extraído quizás, ¡Dios, mis riñones! – exclame –.

Pasaron las horas, cómo pude recorrí el lugar, sinceramente el dolor era desgarrador al punto de hacerme caer de rodillas repetidamente, descansaba y tomaba un poco de fuerza para seguir luchando, hubo momentos que no pude soportar y literalmente me arrastraba por el lugar, dejando tras de mí un rastro de dolor, sangre y miseria.

Llegué a una pequeña ventana dónde por un reducido orificio vislumbraba el exterior, parecía que aún estaba en lo profundo del bosque

Fue cuando de pronto escuche el sonido de un vehículo que se acercaba, como un loco y con mi débil voz, pues cada vez que intentaba emitir sonido el dolor en mi espalda aumenta, gritaba y pedía ayuda ¡Auxilio, alguien que me ayude por favor! – por favor – sollozaba.

Una puerta se abrió y pensé que venía en mi auxilio, – pero no – , el ente que cruzó la puerta me miro fijamente sin siquiera expresar algo en su rostro, sorpresa, miedo, ira, ¡Algo que me indique si viene a ayudarme!

Sólo se queda mirando, y comienza a caminar directamente hacia el rincón donde me encuentro

Me toma en sus brazos, ¡Gracias! – le digo – , pero no es un salvador heroico como lo pensé, al llevarme de regreso al cuarto en el que estuve anteriormente, pude apreciar que no era un cuarto, parecía una prisión, una pequeña cama, una mesa de operaciones donde seguramente había estado solo unas cuantas horas atrás, ¿Qué demonios le pasa a éste sujeto? – pierdo el conocimiento – .

Me mantuvo cautivo sólo con un propósito, servirle literalmente de “refaccionaria humana” con el paso del tiempo supe que era una especie de doctor caído en desgracia pública, ahora trabajaba en el mercado negro, el mercado de órganos tan temido.

Después de tomar uno de mis riñones se llevó mis corneas, un sujeto anciano y decrepito con el suficiente dinero pagó por ellos, le siguieron alguno segmentos de mi hígado, páncreas, incluso parte de mis intestinos, a pesar del odio que siento por éste sujeto no cabe dudas de que es un experto en la materia, aún me mantiene vivo. – Sé que es el síndrome de Estocolmo lo que habla en mi cabeza –.

Ayer recibió una solicitud, se requieren pulmones, corazón, mi riñón restante, algunos huesos y médula espinal, sé que dentro de las siguientes horas dejaré de existir, sé que por fin descansaré y al final de todo podré visitar a mi familia en este Día de Muertos, dónde se nos permite convivir con los que aún se encuentran vivos, con nuestros seres amados.

He llorado incontables noches, mis lagrimas se han secado, sólo me queda aceptar mi destino y perecer, contando entre sollozos mi tétrica historia de dolor.


Historia redactada para el concurso de escritura organizado por la comunidad @fuerza-hispana, con motivo de las festividades de Halloween y Día de Muertos.

Enlace a Discord de Fuerza Hispana.

Fuente de las imágenes Pixabay

Una persona normal, buscando dejar una huella en tu vida.

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